No todo es plata

Hace ya muchos años un tío lejano, de esos que uno casi no ve y que tiene mucho dinero, transitaba en su campero por una vía llanera cuando de la nada se le apareció un Simca y se lo llevó por delante. Por fortuna, sin consecuencias que lamentar, se bajó de su rústico pero indestructible 4×4 para ver qué había pasado, y como era costumbre para alegar con los demás así no tuviera la razón. Después de cinco minutos se metió la mano al bolsillo y con la altanería que lo caracterizaba, despidió de su boca una frase típica en él:  «Cuánto vale esa mierda?» Y de contado, cash, compró el Simca averiado. Y «solucionado» el tema.

Esa cultura tan presuntuosa, que también se ve en los narcos, es la que está promoviendo la Secretaría de Movilidad de Bogotá para quienes desean evadir legalmente la medida de Pico y Placa. Todo en Colombia se soluciona con plata, sin importar pasar por encima de la gente, el orden establecido, el medio ambiente, cualquier cosa, honra y dignidad. La restricción se creó para mejorar la movilidad y reducir la contaminación; ahora, de un plumazo quieren acabar con el espíritu de esa misma ley.

Es un pago discriminatorio, además, porque privilegia al que tiene $4 millones de sobra, mientras deja por fuera al que tiene el vehículo como medio de trabajo. En serio, la capacidad de lógica de algunos funcionarios públicos, y en este caso de la Secretaría de Movilidad capitalina es nula. Es tanta que uno tiende a pensar que la incapacidad de conocimiento es la disculpa perfecta para obtener otros intereses.

Mientras en los países desarrollados se castiga el bolsillo para quienes desean usar más el auto las metrópolis para incentivar el uso de transporte público (digno, limpio y sostenible), aquí se premia a que tiene plata pues con ella tiene permiso para pasar por encima de la ley, contaminar más y generar caos en la movilidad. La disculpa es subsidiar el SITP, que por desorden e incapacidad de sus dueños y administradores, está ya en la quiebra y necesita más de 170 mil millones de pesos para el próximo año. Esa plata, sin control eficiente, seguramente parará en bolsillos de unos pocos que, como siempre, la feriaran al estilo narco y amenazarán a quien los denuncia, como ya ha pasado con este medio.

Ese tipo de incentivos promovidos desde la Secretaría de Movilidad no promueven en nada la honestidad ni el deber ciudadano. Mas bien, se instala en la misma categoría de los que tienen como filosofía que el dinero manda: si me ponen una multa y tengo plata, listo, arreglado el patrullero de tránsito. Si la grúa se está llevando el auto a los patios, tranquilo, que una platica arregla el problema. Ah, no tengo el SOAT? Fresco que un amigo se lo levanta ´pirata´. Huy, la revisión técnico-mecánica de mi chimenea? Si tiene $200 mil se le hace la vuelta y todos contentos. Tengo Pico y Placa! No se preocupe que con cuatro millones le saca la lengua a las autoridades, a la movilidad y a la salud suya y de los demás.

La plata que se recaude, sin control eficiente, seguramente parará en bolsillos de unos pocos que la feriaran al estilo narco y amenazarán a quien los denuncia, como ya ha pasado con este medio.

No todo es plata, señores de la Secretaría; hay principios que no se deben negociar.

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