Virus revelador

Asintomáticos por fuera; muy heridos por dentro, como casi siempre. Con pandemia o no, siempre estamos así, aparentando felicidad mientras nuestra vida real se desmorona.

Pero el Coronavirus  ha revelado como somos, nos ha quitado la careta, y nos ha entregado la fortaleza para confesarlo. Sí, somos vulnerables en extremo; débiles como personas y como país, carentes de líderes, que somos absolutamente dependientes y para nada previsivos.

Normalmente pensábamos solo en nosotros, de formas muy egoístas: hacíamos lo que nos daba la gana, nos metíamos al Transmilenio a empujar a los otros con tal de no quedar fuera del bus; no denunciábamos a los colados, parqueábamos terrible ocupando más de un espacio; invadíamos las cebras, tosíamos sin contemplación.

Pero el miedo a un virus nos ha debido cambiar, el temor a morir, o lo que es peor, ser causantes de tragedias entre los nuestros, nos ha hecho pensar  en los demás. Increíble, pero este virus no es tan malo. Cuando creíamos que la conciencia social era imposible de lograr, que necesitaríamos otros 40 años para que apareciera un Mockus que nos convenciera de la cultura ciudadana, hace su entrada orgullosa y sin permiso una pandemia que abre las puertas para ayudar a recuperar la dignidad en el transporte público.  Cientos de veces hemos pedido, casi que rogado, el poder contar con un transporte limpio, decente y seguro, y ahora se está vislumbrando. Todos sentados en los buses, nadie de pie, es una regla que debe permanecer durante y después del virus porque debe importar más la gente y su bienestar que el dinero.

Sí, el dinero que buscaban los del SITP Provisional o fijo, azul, verde, naranja o rojo a punta de acomodar gente como sardinas ya no será tan fácil de lograr, porque el control social, gubernamental y de salud debe ser y será estricto. Sería una desgracia si no somos más colectivos, si no aprovechamos esta oportunidad de reorganizarnos y mejorar como ciudadanos.

Imaginamos que el tema de los colados, de la movilidad y de muchos aspectos que involucra el transporte público está siendo estudiado por el Secretario de Movilidad. Imaginamos que está analizando cómo han cambiado los patrones de tráfico en la ciudad como resultado de la propagación del coronavirus, cómo planificar nuevas instalaciones de carga eléctrica, la frecuencia entre los niveles de servicio de Transmilenio e incluso la capacidad de pasajeros que debe tener el futuro Metro de Bogotá.Hoy estamos heridos, y la industria a la que pertenecemos mucho más. Debemos ser conscientes de ello, apoyarnos, tener paciencia y mucha creatividad. Siempre hemos sido asintomáticos en conocimiento: Nos hemos dado cuenta que somos epidemiólogos y no lo sabíamos; expertos en dólar, petróleo, estadística…. Pero también se ha despertado la solidaridad, la empatía, la compasión. O por lo menos, hay que intentarlo, como agradecimiento a esas personas que no conocemos y que hoy están haciendo algo por nosotros.

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Crédito foto Transmilenio (20 de julio): Felipe Restrepo Acosta

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