La transición a eléctricos no será tan grave

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La movilidad eléctrica y la digitalización harán que la fuerza laboral disminuya menos de lo que habían sugerido anteriormente los estudios de investigación que cubren la industria automotriz. Sobre todo, es posible gestionar la transformación de la población activa de forma sostenible si se introducen las medidas adecuadas en una fase temprana, como es el caso de Volkswagen. Un papel clave lo desempeñan las cualificaciones integrales de la mano de obra para los problemas del futuro.

Esa es la principal conclusión del análisis adelantado por el instituto alemán Fraunhofer para comprender la correlación real entre el empleo y la creciente popularidad de los eléctricos.


Una de las principales críticas dirigidas a la movilidad eléctrica se refiere a las posibles repercusiones con relación a la mano de obra. Es consenso que los automóviles que funcionan con baterías son más fáciles de producir, y por tanto necesitan menor tiempo de fabricación. Y es parcialmente cierto, como muestran los estudios en la planta de Volkswagen en Zwickau, modernizada para producir solo los autos eléctricos de la marca (desde el ID.3 en adelante). Pero la situación, en realidad, es mucho más compleja de lo que parece.


Estudios anteriores afirmaron que la movilidad eléctrica conduciría a pérdidas masivas de puestos de trabajo en la industria automotriz. La disminución se calculó en porcentajes que iban del 35 al 62 por ciento para 2030. Basta decir que en Alemania el 5% de los puestos de trabajo están directa o indirectamente vinculados al sector automotor para comprender cuán problemático sería este impacto. Y un argumento similar, naturalmente, también se aplica a los demás países europeos.

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Sin embargo, el nuevo trabajo hecho por el instituto alemán revela una situación mucho más multifacética. Las industrias asociadas y las empresas de componentes pueden experimentar mayores dificultades en la fase de transición, precisamente porque se necesitan menos «piezas» para construir un auto eléctrico, empezando por el motor y la caja de cambios.


En el caso de los fabricantes de automóviles y del sector en su conjunto, sin embargo, la situación será diferente. Según el análisis, se crearán nuevas competencias y nuevos puestos de trabajo vinculados a los servicios digitales, las tecnologías y el desarrollo de baterías y motores cada vez más eficientes. El propio Herbert Diess, número uno de Volkswagen, dijo que el mayor desafío sería convertir al gigante alemán en un proveedor de servicios.


En el estudio se analizaron diferentes procesos productivos que afectan tanto al ID.3 como al Golf VIII. Los resultados se proyectaron para 2029, calculando la creciente difusión de los eléctricos frente a los vehículos tradicionales.

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De este modelo se dedujo que Volkswagen, con los mismos volúmenes anuales, podría sufrir una disminución de empleados igual al 12%. Pero las cifras no deben ser engañosas. Esta caída, de hecho, será compensada por dos factores de crecimiento que compensarán el efecto hasta 2029: aumento de las ventas, ya que se espera que los volúmenes crezcan en todo el mundo durante la próxima década; y las nuevas oportunidades que ofrecerá el auto eléctrico con relación a los profesionales del servicio y especialistas en TI y nuevas tecnologías.


Recursos humanos
El estudio en cuestión fue encargado por la oficina de recursos humanos de Volkswagen, que pretendía identificar oportunidades de crecimiento en la transición energética, yendo mucho más allá de las creencias de los detractores de la eMobility. Eso es porque la empresa quiere estar preparada para lo que muchos han calificado como una verdadera revolución para el trabajo en el sector.


Los analistas del Instituto Fraunhofer han trabajado durante más de un año en Volkswagen y han analizado a más de 30 grupos de empleados, entrevistando periódicamente y con gran detalle a más de 60 trabajadores que representan a todas las unidades de negocio y empleados en seis plantas ubicadas en Alemania.

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Con esta información, la empresa declara que está preparada para implementar políticas de recalificación y así acompañar a sus empleados en esta fase de la transición energética del mercado, en la que algunas competencias pasarán a ser prescindibles pero en la que se necesitarán otras nuevas.


En concreto, se cree que las áreas de producción y logística deberían registrar las mayores contracciones en los próximos años, hasta del 10%. Lo mismo puede ocurrir en las divisiones auxiliares, que pueden perder hasta 5%. Por otro lado, el departamento técnico está creciendo, con una expansión entre 3 y 7%; Mercadeo, que puede aumentar en 2 o 3 puntos porcentuales, y TI, que puede alcanzar alrededor del +5%.