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Ioniq, un sereno híbrido

Ioniq

Ioniq. Entre las muchas cosas que no tienen precio está la tranquilidad. Y en materia de combustible, autonomía e infraestructura eso es lo que todos los vehículos a gasolina, sin importar marca, tecnología o precio, entregan a sus clientes. La tranquilidad es tal que su abuso genera castigo: Si un policía de tránsito atrapa un auto varado por falta de gasolina, puede generarle una infracción.

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Ello no pasará con un híbrido, como el Hyundai Ioniq, donde el conductor tiene el doble de confianza, porque la tecnología le da un extra para llegar más lejos y sin afanes.

Hyundai organizó una travesía desde Bogotá a Santa Marta en un trayecto de 920 kilómetros sólo para probar la autonomía de su híbrido Ioniq. Sí, por supuesto que también se evaluó el rendimiento, la estabilidad, la frenada, pero todas las miradas estaban puestas en si era capaz de llegar a la Bahía más Linda de América con una sola tanqueada.

Lo mejor para uno como test driver, y lo inquietante para las marcas, es que no haya restricciones, y eso lo ofreció Hyundai desde un principio. Entonces, a la velocidad que fuese posible, al ritmo que a bien tuviera el conductor, nueve autos partieron desde la bomba Terpel de Siberia (Cundinamarca).

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Otro aspecto, pero invisible para destacar era el de emisiones. Según los representantes de Neocorp, importador exclusivo de la marca en Colombia, el Ioniq registra 84 gramos de CO2, un 45% menos que un auto de sus características, es decir, un 1.6 lts. Para lograr esa cifra, y garantizar el adecuado rendimiento de la máquina de inyección directa GDi, fue necesario llenar el depósito con gasolina Extra.

Ya se sabe que un híbrido no enchufable tiene dos motores: uno de combustión tradicional y el otro eléctrico. Ambos funcionan de acuerdo a las necesidades de conducción. Es de anotar que el eléctrico se recarga al frenar, gracias a la conversión de la energía térmica en eléctrica, o en los descensos, donde el cambio es de cinética a eléctrica.

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Y la travesía del Hyundai Ioniq inició con 11.8 galones, el tope del tanque, que requirió $170 mil pesos. Ese dinero se consume en un 1.6 normal en aproximadamente 500 kilómetros, a un ritmo moderado, sin aceleraciones. Bueno, con el Ioniq calculábamos unos 850 kms, suficientes para llegar a Aguachica (Cesar) donde dormiríamos para reiniciar el recorrido hacia Santa Marta.

El tramo para llegar hasta la población cesarense fue quebrado, en especial los primeros 150 kms, donde además se atravesaron diferentes altitudes como el Alto de La Mona. Ya después de Guaduas, cuando se toma la Ruta del Sol, la conducción es fácil, menos exigente pero mucho más rápida.
A lo anterior hay que sumar que en el Ioniq que condujimos íbamos tres personas con equipaje. Y utilizamos el auto como lo haría una familia normal, es decir, con el aire acondicionado prendido donde era necesario, con las ventanas abiertas cuando se quería, y se aceleró hasta donde la seguridad lo exigía. Hubo sitios donde el Ioniq alcanzó los 170 km/h.

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Y 100 kms antes de Aguachica se superó el tramo más incómodo, de doble vía, plagada de camiones, con muy mala iluminación y peor estado de la vía. Fueron aproximadamente 40 kms de mucho cuidado, y más cuando se transitaba de noche. Al llegar a Aguachica, se habían recorrido 561 kms, y el indicador de combustible marcaba poco menos de medio tanque.

Al siguiente día se afrontaron los 360 kms restantes hacia Santa Marta, por una buena carretera y a una velocidad promedio de 85 km/h.

Al final, y tras 920 kilómetros, arribamos a la capital del Magdalena, y según el indicador, era muy posible que la gasolina restante alcanzara hasta Barranquilla, a 105 kms de distancia de allí. Así que no queda duda que el Hyundai Ioniq es el vehículo de los 1000 kilómetros por tanqueada.

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El promedio de consumo fue de 96 km/galón, un número que raya casi en lo inverosímil pero que sí demuestra beneficio al bolsillo de sus dueños como también la conveniencia de los autos híbridos en Colombia.

A medida que uno va conduciendo, el centro de atención del Ioniq ya no es solamente su parte mecánica y su rendimiento en autonomía. Por ejemplo, es un sedán con una pinta muy aerodinámica (Cx de 0.24) y líneas deportivas contenidas, que lo alejan de esa percepción de que los híbridos o eléctricos son raros y deben tener diseños que los hagan resaltar.

Por el contrario, si en la caravana no tuvieran el branding en la carrocería, pasarían desapercibidos como híbridos. Lo único ´cuestionable´ en diseño es la ventana trasera, pequeña para nuestro gusto, y que además no ofrece mejor visibilidad por el alerón. En dimensiones registra 4.47 mts de largo, 1.82 de ancho y 1.45 mts de alto, con una distancia entre ejes de 2.70 metros.

Toda la carrocería alberga un motor 1.6 lts de 105 caballos y otro eléctrico de 44 caballos (32kW), que combinados suman además 265 Nm de torque los cuales se entregan de forma inmediata.

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El espacio interior que ofrece es lo que un cliente espera de un cinco puertas. Las baterías de ion-litio, instaladas en el piso del vehículo, en nada roban lugar a los ocupantes, y en cuanto a baúl, el Ioniq puede albergar allí hasta 550 lts que aumenta a 1505 al abatir el asiento posterior. A su vez, la información que recibe el conductor es clara y concisa, pues la pantalla ofrece todos los datos de autonomía, consumos y distancias, que en realidad vienen siendo más de curiosidad que de importancia vital. Cuenta además con botón de encendido y llave inteligente, pantalla táctil de siete pulgadas entre otros.

El peso del Hyundai Ioniq es de 1.400 kilos aproximadamente (Relación peso/potencia: 9,82 kilogramos por caballo), y llama la atención porque si bien las baterías aportan de forma importante en la balanza, el resto de la carrocería ahorra kilos gracias al uso de aluminio y de aceros livianos pero de altísima resistencia. En ese tema de seguridad, El Hyundai Ioniq instala siete airbags y registró la máxima calificación de cinco estrellas en las pruebas de choque de Euro Ncap.

Manejo
No hay que hacer nada raro para conducir un híbrido y menos el Ioniq. Para los que han manejado un i35, es algo similar en confort, solo que mucho más silencioso. La máquina es 1.6 lts a gasolina

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La transmisión es automática de doble embrague de seis marchas, que tiene los modos de conducción ECO y Sport, además de la opción de controlarla mediante levas tras el volante. El modo ECO busca el ahorro mediante un manejo contenido, sin aceleraciones, algo que es algo difícil cuando el auto tiene un motor eléctrico que aporta un torque gigantesco que se agradece en todos los sobrepasos. El segundo, es para no pensar en la gasolina ni el consumo, y mas bien divertirse con los cambios secuenciales. Y si no quiere dejarle todo el control al Ioniq, basta con seleccionar D.

Las baterías son modulares, y tienen uns duración de 10 años en promedio, mientras su garantía es la misma que la del vehículo, en este caso de siete años o 140 mil kilómetros que ofrece Hyundai de fábrica. El mantenimiento es casi idéntico al de un auto convencional en cuanto a niveles y cambio de aceite, frenos, dirección, suspensión. Sólo hay que adelantar pequeñas revisiones preventivas al motor eléctrico.

Versiones:
Ioniq HEV Premium, Attraction y Prestige.

Precios: Desde $79.9 millones

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