Inicio 23

A la caza de una joya olvidada de Porsche

A la caza de una joya olvidada de Porsche

A la caza de una joya olvidada de Porsche. No abundan, pero los legendarios hallazgos en graneros aún se dan de vez en cuando. Nos encontramos en Sudáfrica frente a uno de ellos: se trata de un automóvil de carreras con más de 60 años de antigüedad, que participó en el extinto Gran Premio de Sudáfrica de Fórmula 1. Lo descubrieron cerca de Hermanus y se trata de un ejemplar único.

A la caza de una joya olvidada de Porsche

Construido en 1959, ha sido restaurado por fuera. Hoy en día se encuentra estacionado en el amplio garaje de Michelle Hambly-Grobler, en el vanguardista barrio Woodstock, de Ciudad del Cabo. En el interior, le falta precisamente aquello por lo que merece formar parte de la colección por derecho propio: el motor Porsche. A pesar de ello, Hambly-Grobler lo compró y lo reparó. Llevaba años detrás de esta pieza única cuando, a principios de 2020, el descubridor inicial por fin accedió a vendérselo. Desde entonces está buscando por todo el mundo un motor original Carrera tipo 547, con una cilindrada de 1.587 centímetros cúbicos.

A la caza de una joya olvidada de Porsche

Amor por los autos en la sangre
El vehículo está en el primer piso de una antigua fábrica textil convertida en loft. Hambly-Grobler ha traído hasta aquí a su marido David y sus seis hijos para cobijar 20 piezas maestras de Zuffenhausen y, recientemente, el monoplaza de Fórmula 1. Michelle lleva en la sangre el amor por los autos: su abuelo dirigía un concesionario de Ford, su padre trabajó en un taller privado y su tío participaba en carreras. Con solo 12 años, ella se puso al volante por primera vez. Cuando era una veinteañera trabó amistad con el piloto de Fórmula 1 Jochen Mass, que por aquel entonces residía en Ciudad del Cabo, y se convirtió en una fuente de inspiración para ella. Hoy participa en rallyes y otro tipo de carreras, y describe su pasión por los automóviles como “la puerta de entrada a una comunidad maravillosa y diversa en todos los sentidos”.

Empezó a coleccionar autos hace dos décadas. Entonces iba detrás de los míticos V8 estadounidenses: después del Mustang Fastback del 68 se hizo con el Corvette de 1958 con el que participó en el encuentro de la comunidad automovilística de Ciudad del Cabo que lo cambió todo. Un conocido le prestó las llaves de su Porsche 911 Carrera RS y le recomendó probar la ingeniería alemana en lugar de los mastodontes americanos. Esa prolongada escapada en auto supuso un antes y un después en su vida.

A la caza de una joya olvidada de Porsche

Su primer Porsche fue un 911 S. Al principio su marido miraba con cierta sorna el grácil clásico que –según decía– casi entraba en el maletero de su Range Rover. Pero el primer paso ya estaba dado. Hoy conforman la colección un tractor Porsche Diesel Junior de 1958, que su dueña a veces utiliza para hacer la compra; un Speedster verde Fiordo del mismo año,; varios 911 con las letras S, T, E o SC, así como dos 911 Targa, un 911 GT3 RS, un Cayman GT4, dos 911 Turbo de la Serie G y un 928 S. En 2015, Michelle Hambly-Grobler fue elegida Personalidad Internacional de Porsche del año.

La coleccionista se ha informado sobre todos y cada uno de los detalles de su nuevo automóvil plateado, cuya historia va relatando mientras pasa las páginas de un viejo álbum repleto de fotografías de la década de 1960.

A la caza de una joya olvidada de Porsche

El auto lo construyó por su cuenta un sudafricano de nombre Bill Jennings, en 1959. Quería que técnicamente se pareciera lo más posible al Porsche 718 RS 61 Spyder con el que Stirling Moss participaba en carreras de resistencia. Aquel 718 oficial, cuyas ruedas, a diferencia de este, iban protegidas por guardabarros, sería el último y más amado auto de carreras propiedad del famoso piloto británico. Jennings decidió escribir a Zuffenhausen para preguntar si Porsche no podría suministrarle un motor y una caja de cambios del 718. Parece que su fama como ingeniero surtió efecto y Jennings recibió un motor Porsche original, más una caja de cambios, una suspensión trasera y las ruedas. Todas esas piezas procedían del 718 de Stirling Moss, usadas pero en buen estado.

“Aquí están los dos en el circuito de Kyalami durante el Gran Premio de Sudáfrica de Fórmula 1”, dijo Michelle señalando una fotografía en blanco y negro donde es posible ver a Moss y Jennings en el legendario circuito, a mitad de camino entre Johannesburgo y Pretoria. Tras varios años y éxitos con aquel Porsche de construcción propia tan especial, Jennings se apartó del mundo de las carreras y se hizo granjero. Poco después el motor del auto fue extraído y vendido. La carrocería de aluminio despareció bajo una capa de pintura roja y le implantaron otros motores: primero un Volvo, después un Alfa Romeo.

A la caza de una joya olvidada de Porsche

La coleccionista ha localizado ya casi todos los documentos de aquel proyecto de Jennings con motor Carrera y genes de Stirling Moss. Su gran deseo sería acudir un día al Festival de Goodwood (Inglaterra) al volante del monoplaza restaurado con un motor original que aún espera encontrar.

No olvide visitarnos en

FACEBOOK
INSTAGRAM
TWITTER

MÁS DE CLÁSICOS EN AUTOEXTRA