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El oscuro pasado nazi de Continental

Continental jugó un papel importante en el armamento y la economía de guerra de los nazis, utilizando prisioneros de guerra para fabricar productos como máscaras de gas, según registró un estudio presentado por la compañía llantera este jueves.

Continental encargó la investigación independiente al historiador Paul Erker para explorar el capítulo más oscuro de la historia de la empresa. «Esto brinda la oportunidad de aprender del pasado para crear un futuro mejor», dijo Continental en un comunicado.

«El estudio muestra que Continental era una parte importante de la máquina de guerra de Hitler», dijo Elmar Degenhart, director ejecutivo de Continental.

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La investigación, que incluyó las unidades VDO, Teves, Phoenix y Semperit, que no formaban parte de Continental en ese momento, expuso cómo se distorsionó la cultura corporativa y cómo la empresa pasó de fabricar productos para la sociedad de consumo a armas para los nazis. En resumen, la empresa admitió que fue un cómplice nazi

El proveedor utilizó 10.000 prisioneros durante la Segunda Guerra Mundial quienes provenían de la Bélgica ocupada y Francia, así como soviéticos, reveló el estudio, que se titula «Proveedor de la guerra de Hitler. El Grupo Continental en la Era Nazi», adelantado por Paul Erker, historiador de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich. El fabricante suministró neumáticos para aviones y vehículos militares y utilizó reclusos de los campos de concentración para trabajar y probar productos.

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En los últimos años de la guerra, los reclusos fabricaron máscaras de gas en sitios subterráneos con condiciones de vida y trabajo inhumanas, según la investigación. Muchas empresas alemanas se beneficiaron del trabajo forzoso, ya que los prisioneros trabajaban en condiciones abominables por muy poca o ninguna paga. Muchos de ellos murieron.

Después de la guerra, los altos directivos de Continental lograron escapar del castigo y seguir carreras exitosas, según Erker, quien ha escrito un libro de 800 páginas sobre sus hallazgos. Por ejemplo, Fritz Könecke, el director ejecutivo de la compañía en tiempos de guerra, se reinventó como un resistente a los nazis y así escapó del castigo, dijo Erker a los periodistas. Könecke luego se convirtió en director ejecutivo de Daimler; murió en 1979.

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El estudio también analizó empresas que Continental adquirió después de la guerra, como VDO, un fabricante de electrónica para automóviles que suministró sistemas de guía para cohetes V-1 disparados contra Gran Bretaña por Alemania durante la Segunda Guerra.

Alemania creó en el año 2000 un fondo de compensación para 1.7 millones de víctimas de trabajos forzados, el cual llegó a más de US 5.200 millones. Los contribuyentes fueron, entre otras empresas germanas, Volkswagen Group, Deutsche Bank y Bayer. El dinero fue desembolsado en 2007.

Miles de empresas apoyaron la economía de guerra de Hitler. Algunos financiaron el esfuerzo, otros fabricaron armas o incluso productos químicos como Zyklon B, utilizado en las cámaras de gas. Por ejemplo, Volkswagen fue fundada en 1937 como una empresa estatal bajo control nazi. Otras compañías que participaron o se beneficiaron del sistema nazi fueron BMW, Deutsche Bank, Siemens, Mercedes-Benz, ThyssenKrupp e IG Farben, el fabricante del gas Zyklon B, que más tarde se dividió en las empresas químicas Bayer y BASF.

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«Las empresas tienen la responsabilidad de ayudar a preservar la democracia», dijo Degenhart a los periodistas, y agregó que el estudio se incorporaría a los programas de capacitación para promover la responsabilidad social y enfrentar los puntos de vista racistas y radicales. «Son inaceptables los líderes que anteponen su interés propio y su búsqueda de poder a la empatía y la responsabilidad. Eso era cierto entonces y es cierto ahora», recalcó Degenhart.

Ariane Reinhart, jefa de relaciones humanas de Continental, dijo que el estudio contenía lecciones relevantes y que le sorprendió la facilidad con que los nazis cooptaron a los gerentes de Continental. “Ello me muestra lo frágiles que son las culturas empresariales”, dijo Reinhart. “En la década de 1920, Continental era una empresa abierta, internacional y liberal. En unos pocos años, el sistema nazi desapareció todas estas cualidades «

Lo más irónico del todo es que Continental fue fundada en 1871 por banqueros judíos, y varios de ellos ocupaban posiciones de alto rango cuando los nazis tomaron el poder en 1933. Cinco años después, cuando Alemania se preparaba para la guerra, todos habían sido expulsados.

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