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Procuraduría brasileña pide recall de los Onix 2012 a 2017

La Procuraduría General de Brasil pidió que la compañía estadounidense General Motors recoja cerca de 1,2 millones unidades comercializadas del Chevrolet Onix (modelos 2012-2017), el automóvil más vendido en ese país, alegando problemas de seguridad.

Mediante un recurso interpuesto ante la Nación y el Departamento Nacional de Tránsito, el Ministerio Público busca que todos los vehículos de ese modelo que fueron vendidos desde 2012 hasta 2018 sean retirados de las calles por GM, con el fin de adecuarlos a las condiciones de seguridad exigidas por el Programa de Evaluación de Autos Nuevos para América Latina y el Caribe (Latin NCAP).

Según la Procuraduría, el Chevrolet Onix recibió en 2017 una puntuación de cero en una prueba de seguridad que evaluó la protección de sus ocupantes ante la ocurrencia de impactos laterales.

«La deficiencia de este modelo es tan llamativa que cuando se hizo la prueba de impacto lateral su puerta trasera se abrió, demostrando el alto riesgo para sus ocupantes, especialmente los niños», señaló el procurador Cléber Eustáquio Neves, citado en un comunicado del Ministerio Público.

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De acuerdo con Neves, el Chevrolet Onix vendido en Brasil no cumplió la regulación básica de protección contra impactos laterales de las Naciones Unidas (UN95) y es diferente al modelo que se comercializa en Europa y Estados Unidos, donde tiene mejores resultados de seguridad.

«Las pruebas mostraron que el Onix brasileño no estaría aprobado por la regulación de la ONU ni por el Estándar Federal de Seguridad de Vehículos de los Estados Unidos», agregó.

GM respondió a la acusación de la Procuraduría argumentando que el Chevrolet Onix cumple con todas las especificaciones de seguridad requeridas en Brasil, y señaló que atenderá las nuevas normativas exigidas por el país sudamericano, pero dijo que los resultados de las pruebas hechas por Latin NCAP no significan que el vehículo sea inseguro.

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Latin NCAP, por ser una institución privada, utiliza solo sus propios criterios de evaluación, según el fabricante.

De acuerdo con el Ministerio Público, aunque GM alega que sus vehículos nunca estuvieron por fuera de los patrones de seguridad impuestos en Brasil, el fabricante, tras un llamado de la Procuraduría, alteró la estructura de las laterales del Onix, y en 2018, después de una nueva evaluación, recibió nota tres estrellas.

En otras palabras, es “evidente que la automotriz conocía el peligro que estos automóviles brindan a sus dueños, y fue por eso que cambiaron sus características, para que fuera mínimamente resistente a impactos laterales. Pero lo cierto es que los autos vendidos antes de este cambio continúan circulando por las calles, con riesgo inminente para sus ocupantes, ya que no cuentan con dispositivos de absorción de energía para los impactos laterales en su estructura ”, dijo el fiscal Fernando Martins.

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Luego, en septiembre del año pasado, Latin NCap evaluó el Chevrolet New Onix Plus fabricado en Brasil, el cual registró cinco estrellas para Protección de Ocupante Adulto y cinco estrellas para Protección de Ocupante Infantil, sumado al Latin NCAP Advanced Award por la Protección a Peatones. El New Onix Plus ofrece Control Electrónico de Estabilidad (ESC) y seis bolsas de aire como equipamiento estándar: dos frontales, dos laterales de cuerpo y dos de cortina. El automóvil mostró desempeño bueno en los tests de impacto frontal, lateral y lateral de poste para los ocupantes adultos y niños.

Pese a que la Secretaría Nacional del Consumidor dijo que la competencia para autorizar la venta de vehículos en territorio brasileño pertenece al Departamento Nacional de Tránsito y no hay que validar lo que señala Latin NCAP, la Procuraduría insistió en que, desde 2012, circula en el país «un vehículo inadecuado» que «contribuye a la ocurrencia de numerosos accidentes con consecuencias irreversibles».

Desde su lanzamiento a finales de 2012 y hasta octubre de 2018, Chevrolet facturó anualmente unos 1.596 millones de dólares por la venta de un millón de unidades de Onix en Brasil. En la demanda la Procuraduría solicitó que General Motors do Brasil sea obligada a indemnizar el daño moral colectivo, en un porcentaje mínimo no menor al 5% del total de ingresos brutos obtenidos por la venta de vehículos Onix desde 2012.

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